«Nadie le ha preguntado al sector agrícola francés lo que piensa acerca del glifosato»

Jean-Christophe, agricultor francés que cultiva cereal, explica cómo combina los métodos de cultivo ecológicos y convencionales en su explotación del departamento de Loiret.

 

«Me llamo Jean-Christophe, tengo 35 años y cultivo cereal en el departamento de Loiret. Me hice cargo de la explotación hace 10 años y ahora vivo aquí con mi mujer y mis tres hijos.

Cuando empecé a trabajar estas tierras, solo producían remolacha azucarera y cereales. Desde que empecé a llevarlas, he diversificado la rotación de cultivos y ahora siembro semillas oleaginosas, como colza o maíz, además de varios tipos de cereales, como cebada de primavera, cebada de invierno y trigo de fuerza.

25 hectáreas de la explotación son ahora ecológicas y se emplean para la producción de verduras cultivadas en campo abierto para clientes y mercados de la zona. Destiné parte de mi explotación a la agricultura ecológica para satisfacer las necesidades de mis consumidores. Hoy en día, los franceses quieren comer sano y quizás pagar un poco más por un producto que se ha cultivado de manera diferente.

«Los agricultores son profesionales del medio ambiente. Su vida son sus tierras por lo que evidentemente hará todo lo posible por preservarlas.» Jean-Christophe, agricultor dedicado al cereal

Mi familia se ha dedicado a la agricultura durante generaciones. Mi padre trabajaba en una pequeña explotación de 50 hectáreas en la que cultivaba remolacha azucarera y cereal. Desde que era pequeño ayudaba con las tareas del campo. Usar el sentido común, vivir en el campo, trabajar en un sector vital, alimentar a las personas y dar siempre lo mejor manteniendo la esperanza; estos son los valores del agricultor.

Conciliar ambos tipos de agricultura es claramente posible, e incluso bastante provechoso. Por ejemplo, yo mismo utilizo técnicas ecológicas para eliminar las malas hierbas en mis tierras de cultivo convencionales, lo que significa que puedo usar menos pesticidas. Siempre prefiero emplear métodos alternativos, pero los productos químicos son herramientas que utilizo en mis áreas de cultivo convencionales como último recurso para salvar una cosecha. Con la agricultura ecológica no tenemos esta opción, así que tenemos que trabajar de manera diferente, lo que, por supuesto, implica mayores riesgos. Algunos años, dependiendo del tiempo, los cereales pueden contraer enfermedades causadas por parásitos. El uso de productos químicos es esencial para mantener la calidad higiénica de los cultivos afectados por estas enfermedades.

Jean-Christophe pulls weeds on his land; French Farmers

El empleo del arado es una técnica de control de las malas hierbas que remueve los suelos, a mayor o menor profundidad, y que tiene aspectos tanto positivos como negativos. En mi opinión, arar mis tierras puede ser útil una vez cada tres o cuatro años. Entre una y otra vez, utilizo glifosato, lo que me evita el tener que arar. Intento alcanzar un equilibrio entre el uso de herbicidas y el trabajo mecánico, que provoca la erosión del suelo.

Intento buscar el nivel óptimo entre el uso del arado y de los productos químicos. El glifosato me permite volver a sembrar directamente después de cosechar sin tener que usar el arado, con lo que me puedo evitar mucho trabajo mecánico y el consiguiente incremento del consumo de combustible y de las horas de trabajo.

Solo me he decidido a utilizar el glifosato en mi rotación convencional después de meditarlo mucho. Utilizo el glifosato, que es un herbicida total, en los cultivos que no se van a cosechar o en la tierra entre una siembra y otra, lo que me permite reducir el uso de herbicidas selectivos en la siguiente cosecha.

 

No utilizo el glifosato de manera sistemática en mis tierras. Es simplemente una herramienta para utilizarla entre cultivos o, si el tiempo permite otra cosecha, para limpiar las tierras. Otro ejemplo es que, después de que me hiciera cargo de la explotación, se construyó una autovía a través de mis tierras. Durante las obras, no hubo ningún tipo de mantenimiento en los bordes de la carretera, por lo que durante varios años las enredaderas invadieron los terrenos que rodean mi explotación.

La presencia de enredadera en los cultivos es perjudicial, y se multiplica al ser una planta perenne. Si aras, lo único que haces es cortar las raíces de la enredadera y dispersarla un poco más, de modo que se extiende rápidamente por las tierras. Para atajar este problema, utilizamos el glifosato para acabar con la enredadera en verano, cuando ya no hay más cultivos. Actualmente, el glifosato es uno de los pocos productos asequibles que tienen a su disposición los agricultores para combatir la enredadera.

Nadie le ha preguntado al sector agrícola lo que piensa acerca del uso del glifosato. Hoy en día, el glifosato es una herramienta que no se utiliza de manera sistemática; es una solución para el agricultor en determinadas situaciones. Creo que un agricultor puede utilizar ocasionalmente el glifosato de esta manera sin que sea necesariamente perjudicial para la sostenibilidad de su explotación.

Los agricultores son los que más se preocupan a la hora de utilizar o no los herbicidas, y en especial el glifosato. El glifosato es una herramienta que debe estar disponible para los agricultores. Los agricultores son profesionales del medio ambiente. Su vida son sus tierras por lo que evidentemente hará todo lo posible por preservarlas.

Los agricultores son personas que piensan de manera responsable y que siempre van a cuidar sus cultivos de manera sensata. Es por esto que la decisión de usar o no el glifosato debe ser tomada por aquellos que entienden la tierra y se preocupan por ella.»